19 de marzo de 2009

M.I.A.

Just remember when you think you’re free
The crack inside your fucking heart is me

(Marilyn Manson – The Speed Of Pain)



Ella se sienta en la mesa de patas leoninas. Nudos de madera, hay raíces dentro de la casa, unidas por la trama nacarada de telas arácnidas, vacías, muertas. Soledad libre de insectos.
Una voz de mujer rasga el papel del aire oscuro. No hay una correlación mecánica del sonido dentro de su boca, pero el monólogo sigue desmadejándose, como hilos azules. Como fantasmas de cucarachas. Volando colgadas de sus élitros de ectoplasma marrón. Una sobrenaturalidad inmunda.
Hay una tristeza horrible flotando en mi sangre. ¿Te das cuenta? ¿Me escuchás, hijo de puta? Ya estoy cansada de que me cagues.

Tengo miedo
Las despresurizaciones súbitas de la electricidad estática orgánica desatan un desbalance líquido y oleoso en las volutas de su autopercepción. No existe cura para el extrañamiento aversivo del propio cuerpo, sólo paliativos en forma de suicidios del espíritu, a razón de dos o tres por día.
Acaba de volver a verla. O no exactamente, más bien a presentirla dentro de cada uno de los pequeños bultos que se le erizan instantáneamente en la piel. Cierra los ojos y, ahora sí, la ve nadando entre la noche de sus párpados. Un pequeño súcubo con su mismo rostro.
Decidida, se lanza hacia adelante. Alas batientes de pestañas la sostienen en su impulso, que va a morir sobre esa sombra humillada que jamás se separa de ella. Llegó el momento de rendirse enviando un último telegrama hacia la nada.
Pasado imperfecto por exceso de presencia. Stop.

4 de marzo de 2009